sábado, 12 de junio de 2010

EL PROFETA MAHOMA Y LA HIGIENE ORAL

Mahoma, nació en la Meca hacia el año 570, introdujo los rudimentos de la higiene oral en el mundo árabe, incorporándola a la religión musulmana. El Islam enseña la importancia de la higiene corporal, así como de la mente. El Corán dispone, entre otras obligaciones, las abluciones rituales cinco veces al día antes de las plegarias. Estas abluciones consisten, entre otras cosas, en enjuagarse la boca ¡tres o quince veces al día! Un viajero ingles que vivió algún tiempo en la ciudad de Aleppo en Siria hacia finales del siglo XVIII, describió cómo termina una cena en una casa musulmana donde fue invitado: "Después de levantarse de la mesa cada uno vuelve a su sitio en el diván y espera a que traigan agua y jabón para lavarse la boca y las manos".


El profeta recomendaba también limpiarse los dientes con un siwak (o misswak), rama del árbol Salvadora pérsica cuya madera contiene bicarbonato sódico y ácido tánico, además de otros astringentes que tienen efectos beneficiosos para las encías. Se pone en remojo en agua una rama de siwak de una pulgada de diámetro durante veinticuatro horas hasta que las fibras se han separado. Entonces se monda un trozo de la corteza poniendo al descubierto las fibras densas y algo rígidas, fabricando así un "cepillo de dientes natural". Cuando se gastan las fibras, se prepara una nueva sección cortando la porción usada. Se dice que Mahoma era tan aficionado a limpiarse los dientes que en su lecho de muerte pidió siwak y, pocos minutos después de usarlo, murió.

Existen muchas otras tradiciones sobre la higiene oral atribuidas al Profeta, entre ellas el uso del palillo para quitar restos de comida entre los dientes y el masaje de las encías con los dedos. En nuestros días, quienes preparan los cadáveres para su enterramiento enrollan un trozo de trapo alrededor del índice y limpian cuidadosamente los dientes del cuerpo antes de inhumarlo.

Muchas otras prácticas higiénicas del tiempo de Mahoma aún son observadas y el siwak aún usado de forma corriente en las cinco ocasiones descritas por ibn'Abdin, teólogo musulmán del siglo pasado:

1) Cuando los dientes se ponen amarillentos

2) Cuando cambia el sabor de la boca

3) En cualquier momento al levantarse de la cama

4) Antes de rezar

5) Antes de las abluciones

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